La música cómo proyección del mundo espiritual
por Raul Alberto Montoya
La música acompaña el diario vivir, es tan vital que incluso se le atribuye el origen del lenguaje mismo. El humano es un ser musical, vibra con cada nota que oye, ya sea de felicidad, temor o nostalgia. La voz misma es un refinado instrumento musical capaz de llenar el mundo de emociones y significado, por ello es muy complejo transmitir emociones ajenas a la música, al punto que una buena película depende en gran medida de la ambientación musical que esta poseé -incluso más allá de la capacidad actoral-.
Además de emocionar, la música poseé la capacidad de desarrollar los sentidos y curar las almas. Ondula en el todo el interior del ser, impregnando de melodías y ritmos a los seres vivos; es por ello que no sólo el humano disfruta de la música, sino también los animales y plantas, estas ultimas, como esta bien documentado, incluso crecen mejor al exponerse a diferentes sonidos. Quizás de allí viniese la inspiración de Tolkien para construir su trascendental obra, la cual se basaba en la música que los primeros dioses de su mitología tocaban para obrar en cada ser.
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