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Niños y niñas transgénero

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Traducción al español dentro del proyecto PerMondo para la traducción gratuita de páginas web y
documentos para ONG y asociaciones sin ánimo de lucro. Proyecto dirigido por Mondo Agit. Traductora: Adriana Bardolet Capdevila.

Como educadores, muchos de nosotros estamos empezando a tomar conciencia o hemos sido sacudidos por las necesidades del alumnado que se identifica como transgénero. Mientras que la antroposofía proporciona algunas claves sobre la fluidez de género, encontramos pocos recursos, tanto populares como antroposóficos, que guíen nuestros caminos en la educación de los niños y niñas transgénero. O en lo que es probablemente más importante: educar al entorno escolar de manera que el alumnado transgénero pueda florecer al lado de sus compañeros, a los cuales no se les empuja a cuestionar su sexo biológico.

 
Pedimos a profesores de estudiantes que se definían como transgénero en la educación infantil y primaria que compartieran algunas de sus experiencias más humanas con la intención de dar un paso hacia la reflexión y el debate en torno a este asunto. Los profesores proporcionaron respuestas a las preguntas del editor, explorando las experiencias del aula con la fluidez de género y específicamente con los niños y niñas que se identificaban como transgénero. Creemos que sus experiencias ofrecen una perspectiva incomparable a aquellos que se enfrentan a esta situación por primera vez o a aquellos que se encuentran con un niño o niña de entre tantos que, cada vez más, se cuestionan su sexo biológico también por vez primera.

La identidad transgénero puede ser un tema complejo y delicado. Para preservar el anonimato del alumnado hemos omitido sus nombres, los de sus profesores y los de las escuelas.

El profesor 1, de educación infantil, eligió proporcionar un resumen de las experiencias en el aula que vivió durante el transcurso de unos cuantos años.

Como profesor de educación infantil, he tenido dos estudiantes de género fluido durante su paso por el jardín de infancia. Ambos niños se identificaban e inclinaban por los aspectos transgénero de sí mismos desde una edad temprana, tanto en la forma de vestir como en las actitudes que ellos consideraban apropiadas para el género elegido para sí mismos. En los dos casos, los padres de los niños se mostraron flexibles y abiertos a la manera de expresar el género de sus hijos1. Ninguno de los dos niños se había identificado con un género específico de manera explícita. Más tarde, en diferentes etapas de la educación primaria, ambos niños se definieron como transgénero.

Estos niños fueron mi primer encuentro personal con personas transgénero y de género fluido. Ellos y sus padres me enseñaron mucho sobre la amplia variedad de experiencias que los seres humanos pueden tener con sus sexos biológicos y los géneros con los que se identifican y necesitan expresar.

Siempre he dicho: «Podemos ser lo que queramos en preescolar». Es un lugar donde todo es posible. Como profesores de educación infantil, luchamos por aceptar las espiritualidades individuales de cada niño en su totalidad y por encontrar maneras de acompañarlos mientras se desarrollan para convertirse en quienes son. En preescolar, los niños son sumamente empáticos y flexibles, y están abiertos a aceptarse mutuamente en todas sus diferencias. Exceptuando confusiones puntuales sobre qué pronombre utilizar o cómo responder a preguntas sobre si eran un niño o una niña, a estos alumnos de género fluido les fue fácil sentirse aceptados y felices consigo mismos en preescolar.

Me pareció que los padres de los otros niños de la clase fueron tolerantes, pero la mayoría de los adultos necesitábamos educarnos. No habiendo sido expuestos a cuestiones de género, tuvimos que explorar y comprender muchas cosas. Me considero una persona abierta de mente, liberal y moderna y sin embargo, me percaté de mis propias suposiciones en relación con el género y me di cuenta de la necesidad de expandir mi manera de pensar y de abrir un poco más mi corazón. Es importante tomar conciencia de nuestro trabajo en preescolar con los arquetipos. Por supuesto que los arquetipos masculino y femenino siguen siendo certeros, y eso también es importante. No obstante, es esencial expandir nuestra vida preescolar para que cada criatura pueda ver su realidad representada, para que cada sujeto se vea reflejado en el total. Descubrí maneras sencillas en las que presuponía mientras hablaba con los estudiantes, particularmente en el uso de «niños» y «niñas» y el uso de «él» y «ella». Tomar conciencia sobre el género en nuestro lenguaje y en nuestro pensamiento requiere práctica.

El proceso no siempre es sencillo. Puede que algunas familias se sientan mejor atendidas por programas escolares que trabajan expresamente con niños y niñas transgénero como parte de un enfoque explícito en la inclusión social. Los niños en transición hacia una identidad transgénero al comienzo de la educación secundaria pueden vivir momentos difíciles sin importar el apoyo que reciban de sus compañeros de clase. Las escuelas Waldorf pueden prepararse , junto con las familias, en diversos aspectos del acompañamiento de estudiantes que están empezando a definirse como transgénero.

Nuestro profesorado ha contado con un experto en género que ha colaborado en las reuniones de claustro. Como decía, fue algo nuevo para la mayoría de nosotros, especialmente para los compañeros de trabajo de más edad (los más jóvenes han tenido experiencias sobre cómo tratar la fluidez de género en la universidad). Esta es un área por donde los padres y los profesores más jóvenes pueden guiarnos. Revisar los pronombres de nuestro lenguaje y los hábitos educativos requiere entrenamiento. Incluso el hecho de identificar baños según el género puede ser complicado para aquellos niños que se están empezando a definir como transgénero, y nosotros hemos solucionado esta cuestión habilitando un
baño sin género en cada planta. Tratar este asunto conjuntamente permite reforzar la comunidad.

Cuanto más podamos abrir nuestros corazones, mentes y hábitos para aceptar a los niños tal y como son y para incluir su manera de ser en nuestra educación, más niños encontrarán su lugar para desarrollarse por sí mismos, en sus vidas, en las escuelas y en su entorno más amplio.

Las profesoras 2 y 3, ambas de educación primaria, proporcionaron respuestas directas a las preguntas planteadas por el editor.

¿Cómo se comunicó la identidad transgénero del estudiante a los otros alumnos y padres? ¿Cómo fue acogida?

Profesora 2: Los padres del estudiante hablaron con los otros padres de la clase en una reunión de primer curso cerca del comienzo del año escolar. Fue una charla muy honesta y afectuosa. Los padres del niño apoyaban completamente la fluidez de género de su hijo y su recién descubierto deseo de identificarse como transgénero. Dado que todos los padres de la clase excepto una pareja habían pasado juntos tres o cuatro años de preescolar, esto no fue una sorpresa. Fue muy bien recibido y todo el mundo se mostró comprensivo. El niño había sido un querido compañero de clase desde la infancia y era conocido por todos excepto por esa nueva familia, la cual también fue muy comprensiva.

Yo no lo anuncié de forma explícita al alumnado de primero. Simplemente empecé a usar los nuevos pronombres de acuerdo con la petición de la familia cuando me refería al niño transgénero. Durante la etapa preescolar, los mismos niños, inconscientemente, habían estado usando tanto «él» como «ella» para referirse a este alumno. Entendieron que este niño era de género fluido de manera natural. Cuando escuchaba comentarios o confusión por parte de los niños de primero, simplemente explicaba que quien el niño era en cuerpo era diferente de quien era en su corazón, y que lo que hay en el corazón es lo más importante (los padres del estudiante y yo habíamos establecido este lenguaje antes de que empezara el curso).También explicaba cuentos pedagógicos sobre seres que sentían en sus corazones que eran algo diferente a lo que mostraba su apariencia, y como dichos seres eran aceptados por sentirse y actuar en base a lo que les dictaban sus corazones. Ocasionalmente escuché alumnos decir que «tal niño es como el ser de tal historia».

Profesora 3: Antes de entrar en el aula, me reuní con los padres y un pequeño grupo de apoyo y desarrollamos un plan para mantener oculto el sexo biológico del estudiante y no compartir esta información ni con los alumnos de la clase ni con sus padres.

Hablamos de que los padres pueden matricular a un estudiante, marcar la casilla del género en el formulario y nadie se cuestiona la identidad de ese estudiante. En este caso, el padre estaba compartiendo tanto el sexo biológico como la identidad de género. ¡Era evidente que la mayoría de veces no sabemos con certeza cuál es el «género biológico» de ningún alumno!

Durante una clase de gimnasia, el estudiante fue «expuesto» y en ese momento pasamos al plan B. Hablé con los padres, quienes escribieron una carta que la escuela envió a las demás familias de la clase. Nunca hubo una conversación en donde la clase como unidad hablara sobre esto, igual que no hablaríamos de la vida privada de ningún alumno con un grupo entero de niños.

El recibimiento y la empatía tanto de los padres como de los estudiantes fueron extraordinarios. Solo hubo un incidente en donde el estudiante fue atacado por un compañero y se resolvió con una conversación entre los alumnos así como una conversación con el padre.

El recibimiento y la empatía tanto de los padres como de los estudiantes fueron extraordinarios. Solo hubo un incidente en donde el estudiante fue atacado por un compañero y se resolvió con una conversación entre los alumnos así como una conversación con el padre.

¿Cuál fue tu reacción personal ante la identidad transgénero del estudiante? ¿Qué tuviste que ajustar en tus sentimientos y en tu pensamiento para lidiar con este asunto?

Profesora 2: Sentí que me adentraba en un territorio nuevo, pero estaba emocionada ante la posibilidad de crecer, de expandir mi visión del mundo. Mi preocupación principal era si iba a ser capaz de satisfacer adecuadamente las necesidades del niño, los padres y la clase. Durante el verano, me reuní con los padres del alumno y con su terapeuta familiar, lo cual fue de gran ayuda. Hablé largo y tendido con los profesores de educación infantil que habían trabajado con la familia durante los años anteriores. Leí todo lo que pude y asistí a una charla sobre la fluidez de género y niños transgénero en
una universidad de la zona. Me di cuenta de que necesitaba aprender un montón de nuevo vocabulario rápidamente. Pensé mucho sobre lo que la fluidez de género y el transgenerismo pueden significar
desde la perspectiva antroposófica. ¿Cómo entendemos todo esto teniendo en cuenta que hay mujeres que tienen cuerpos etéricos masculinos y hombres que tienen cuerpos etéricos femeninos? ¿Es todo esto parte de un proceso de alejamiento de las formas antiguas (de familia, género, nacionalidad) y de acercamiento hacia una individualización cada vez máss mayor? ¿Van estos niños por delante nuestro al traernos nuevas y transcendentales noticias provenientes del mundo espiritual? No me fue difícil aceptarlo. Me sentí tremendamente agradecida de vivir en un lugar en donde se apoya y acoge a la comunidad LGTBQIA2 de manera generalizada.

Profesora 3: Cuando me preguntaron por primera vez cómo me sentía al tener un estudiantem transgénero, respondí: «No sé demasiado sobre el tema, ¡pero estoy dispuesta a crecer y trabajar en aquellasmpartes de mí que necesitan evolucionar!».

Me mostré muy abierta y dispuesta a tener un estudiante transgénero. Mi única preocupación fue cómo hablaría sobre relaciones y sexo con el grupo de alumnos. Tomé algunas decisiones incómodas cuando hablaba a las chicas sobre pubertad y menstruación que plantearía de diferente manera ahora que tengo más experiencia. Tener un estudiante transgénero me ha dado la oportunidad de examinar mis creencias fundamentales sobre los estereotipos relacionados con el género. ¡Estoy segura de que he aprendido tanto, sino es que más, de mi estudiante de lo que
él ha aprendido de mí!

¿Qué crees que ha sido lo más útil para ti y para el resto de implicados tanto a nivel práctico como a nivel espiritual?

Profesora 2: He mencionado algunas de las cosas más arriba. Que una terapeuta familiar diera una charla sobre fluidez de género al profesorado y al resto del equipo también fue de gran ayuda. Es algo que la terapeuta hizo en muchas escuelas. Era fantástica. Yo también di una charla al claustro basada en mi propia investigación y experiencia. Otra clave es mantener una buena comunicación con los padres del niño: «¿Qué tal lo estoy haciendo?, ¿tu hijo se siente atendido?». Las necesidades y perspectivas de la gente cambian con el tiempo y tú tienes que evolucionar con ellas.

Profesora 3: Meditar sobre qué significa el género y lo poderoso que es que un niño pueda decir que él o ella no es su sexo biológico. ¡Cuánta sabiduría! Partede mi comprensión sobre mi propio género significaba que podía tener un hijo creciendo en mi vientre, que mis pechos eran capaces de generar leche para nutrir a un bebé en desarrollo. También significó que cuando estaba en la universidad en una carrera predominantemente masculina, tuve que trabajar más para hacerme valer. Significaba que la sociedad tenía ciertas ideas y expectaciones sobre mí, las cuales podía aceptar o rechazar. Estas realidades físicas y sociales son diferentes para mi alumno transgénero.

Una persona me dijo que en el proceso de definirse, las personas transgénero conservan recuerdos de su vida previa, en especial sobre el género, que incorporan en esta vida. Disfruto meditando sobre ello y recordando a mi estudiante, tan inteligente,brindándonos esa sabiduría ancestral. ¡Estate dispuesto a amar y a ser imperfecto igual que en cualquier otra relación!

¿Qué consejos les darías a otros profesores que se encuentran con estudiantes transgénero?

Profesora 2: Conecta con la familia del niño en concreto y trabaja codo a codo con sus padres. Cada situación es distinta. Algunos padres quieren que la gente sepa acerca del transgenerismo de sus hijos y otros no. Algunos padres apoyan la fluidez de sus hijos y otros no. Los padres del niño no siempre están de acuerdo sobre cómo enfocar la situación. ¡Apréndete las leyes de tu zona! Las leyes antidiscriminación que regulan la educación de los estudiantes transgénero varían mucho dependiendo de la región. Discútelo en las reuniones de equipo o de claustro, ¡asegúrate de incluir a tus compañeros! Busca maneras de hacer tu escuela más acogedora e inclusiva para todas las personas, no solo un niño o familia en particular —los baños sin género, por ejemplo, ayudan en este sentido—. Incorpora libros sobre niños transgénero o de género fluido en tu biblioteca y pide a todos los profesores que los lean. Explora maneras de trabajar la fluidez de género y el transgenerismo en el plan de estudios desde la escuela primaria hasta la secundaria. Encuentra aquellas historias que aportan representaciones útiles. Hay personajes y personas en las historias y biografías que contamos habitualmente que son de género fluido. Tenemos que identificar más historias así. Habla con la gente joven. Los estudiantes de primaria más mayores, los de secundaria y los profesores en su veintena se sienten más cómodos en este territorio y son más hábiles con el vocabulario que la gente mayor. Genera debate. Ábrete. ¡Es emocionante! Hay cuestiones muy interesantes sobre la humanidad y las relaciones humanas.

Profesora 3: Deja que los estudiantes guíen el proceso, porque, de hecho, sienten sus identidades con más fuerza de lo que es habitual en la gente joven. Siéntete cómodo en la incomodidad. Esta generación más joven es de género más fluido y está más cómoda con la identidad sexual que las generaciones previas. ¡Pienso que esta comodidad es su regalo a los demás!

Lectura adicional (en inglés) recomendada por los colaboradores de este artículo: Trailing Clouds of Glory: Essays on Human Sexuality and the Education of Youth in Waldorf Schools, Douglas Gerwin, ed.
Waldorf Publications, 2014.